Beatriz Hernández

La relación de esta mujer con Nueva España es posterior a su conquista, en concreto con la fundación de la ciudad de Guadalajara (Jalisco).


Poco se sabe de dónde procede Beatriz Hernández, y el por qué ha logrado un lugar en la historia es algo curioso.


Acompaña a Cristóbal de Oñate (padre del que será el conquistador de Nuevo México, Juan de Oñate) y Antonio de Mendoza en una expedición para fundar una ciudad en el occidente del territorio de Nueva España y así garantizar la seguridad del virreinato. Era una base de operaciones para evitar levantamientos indígenas.


Tras tres intentos de asentamiento, en los que las pocas posibilidades que ofrecía el terreno para los cultivos o la gran resistencia de los indígenas, finalmente se decide fundar la ciudad de Guadalajara en el asentamiento que ocupa en la actualidad.


El 14 de febrero de 1542, las 63 familias que siguen a Oñate y Mendoza fundan la ciudad. Cuentan las crónicas que estaban atemorizados, por los ataques recibidos en los anteriores asentamientos, y no muy de acuerdo con asentarse en ese lugar pues la tierra no era de calidad y no había mucha agua, aunque por su ubicación, fuera más fácil la defensa.


Oñate, para declarar fundada la ciudad en nombre del Rey, clavó su cuchillo en un árbol. Parte de los componentes de la expedición protestaron, pues aún tenían presentes los ataques sufridos anteriormente. Pero sobre las protestas se elevó la voz de Beatriz, que les dijo:

 

“¡Gente, aquí nos quedamos, el rey es mi gallo y aquí nos quedamos por las buenas o por las malas!”

 

Finalmente se quedan allí, convirtiéndose la ciudad de Guadalajara años más tarde en la capital de Nueva Galicia.


Como reconocimiento al grito de Beatriz, se le erigió una estatua en su Guadalajara.